Durante esta etapa el cabello suele encontrarse en su mejor momento. La fibra capilar es más resistente, crece con rapidez y conserva un brillo natural gracias a una producción equilibrada de grasa en el cuero cabelludo.
Sin embargo, también es una de las décadas en las que más agresiones recibe debido al uso frecuente de planchas, secadores, rizadores, tintes o decoloraciones. Estos hábitos pueden debilitar el cabello si no se acompaña de una rutina de cuidado adecuada.
Para mantenerlo saludable es recomendable utilizar protector térmico antes de aplicar calor, hidratar el cabello con mascarillas una vez por semana y llevar una alimentación rica en proteínas, hierro, zinc y vitaminas del grupo B.