Las extensiones no tienen por qué dañar el cabello cuando el sistema es adecuado, se colocan correctamente y reciben el mantenimiento necesario. Sin embargo, cualquier método que ejerza demasiado peso o tensión sobre el cabello natural puede favorecer rotura, molestias o debilitamiento.
El riesgo no depende únicamente del tipo de extensión. También influyen la cantidad colocada, el grosor y estado del cabello natural, la distribución del peso, el mantenimiento y la forma de retirarlas.
Por eso, antes de colocar extensiones es importante comprobar que el cabello puede soportar el sistema y la cantidad elegidos. No todas las personas necesitan la misma técnica ni el mismo número de extensiones.

La tolerancia de unas extensiones depende de varios factores que deben valorarse conjuntamente.
Las extensiones correctamente colocadas deben resultar cómodas después del periodo inicial de adaptación. Una sensación persistente de dolor o tensión no debería considerarse normal.

No todos los cabellos parten de las mismas condiciones. En algunos casos es necesario utilizar menos cantidad, elegir un sistema más ligero o incluso posponer la colocación.
Una buena colocación debe complementarse con cuidados adecuados durante todo el periodo de uso.
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